jueves, octubre 14, 2004

Moviendo un trasatlántico

Después de estar leyendo blogs durante un buen tiempo (dentro y fuera del webcindario nacional) decidí comenzar mi propio blog. Como ocurre con cualquier búsqueda creativa, a medida que te internas en el "problema" es cuando te vas enterando realmente de cómo es el bosque.
Primera decisión: ¿qué programa? Confieso que elegí blogger porque era el mejor "rankeado" como el más popular, y porque es de google; e igual que Bayer, si es Google es bueno.
Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que la página de comentarios es realmente hostil. El blog-reader tiene que registrarse en mi página o contentarse con un insípido anonymous. –¡No puede ser! Estaba acostumbrado a una interfase muy amigable. Con frecuencia leía en otros blogs: ¿quieres comentar algo? Click... Nombre, email y comentario, y se hacía realidad la bidireccionalidad de la comunicación. ¿Por qué en mi blog tenía que ser distinto? Llegué a pensar que tenía algún settings mal puesto, dejé mensajes en cuanto foro de Blogers users encontré, y con el tiempo (fueron más de dos días dada mi inexperiencia) descubrí que tenía que sumergirme en el lenguaje HTML. Modifiqué mi template, y logré ser normal. Ahora puedo recibir comentarios sin pedir cédula ni exigir el certificado médico (en serio, la página de blogger para dejar comentarios desanima a cualquiera) Si no hay comentarios no será por culpa del autor del blog.
Reconciliado con blogger, me dispuse a colocar una imagen (estaba preparado con Hello! y todo ese rollo), pero hete aquí que la cosa no es tan fácil (al menos no lo fue para mí)
Otro día intentaré hacer que la tecnología trabaje para mí.
Por hoy, me llevo a la cama la idea de que mantener un blog es como mover un trasantlántico: poco a poco, muchas cosas, y sin equivocarse en ninguna.

P.D. ¿Debo pensar que todas las personas que tiene blog se mueven con soltura revisando el texto HTML de sus post?